Revisión de Literatura
Estudios Relacionados
Para profundizar en el estudio de la psicofisiología de las conductas sexuales, se realizó una revisión de investigaciones científicas, las cuales permiten, identificar los principales procesos fisiológicos relacionados con la respuesta sexual. Los estudios revisados abordan distintos aspectos de esta relación y emplean diversas medidas para observar los cambios que ocurren en el organismo durante la respuesta sexual.
Revisión de estudios científicos sobre la psicofisiología de las conductas sexuales
Dentro de esta revisión, algunos estudios se han centrado en analizar cómo diferentes procesos fisiológicos pueden relacionarse con la respuesta sexual. En esta sección se presentan dos investigaciones que abordan esta relación desde perspectivas diferentes: la influencia del estrés físico sobre las respuestas ante estímulos sexuales y la relación entre la inflamación en el organismo y la respuesta sexual.
Estrés físico y respuestas ante estímulos sexuales
Finke et al. (2023) estudiaron si el estrés agudo modifica las respuestas fisiológicas ante estímulos sexuales, en el estudio participaron 40 hombres, quienes realizaron una tarea de esfuerzo físico y posteriormente observaron imágenes sexuales y no sexuales, durante el procedimiento se registraron respuestas como la frecuencia cardíaca, la dilatación pupilar, la conductancia de la piel y la respuesta de sobresalto.
Después del esfuerzo físico, se observó una mayor dilatación pupilar ante los estímulos sexuales, además de cambios en la respuesta cardíaca; estos resultados sugieren que el estado de activación fisiológico generado por el esfuerzo físico puede influir en la respuesta del organismo ante estímulos sexuales, evidenciando la participación del sistema nervioso autónomo en este proceso.
Inflamación y respuesta sexual
Clephane et al. (2021) analizaron la relación entre la inflamación sistémica y la respuesta sexual en 91 mujeres sanas premenopáusicas, para ello, usaron la proteína C reactiva (CRP) como indicador de inflamación y evaluaron tanto la excitación sexual subjetiva como la respuesta genital fisiológica mediante la amplitud del pulso vaginal, relacionada con los cambios en el flujo sanguíneo vaginal.
Los resultados mostraron que los niveles de CRP y la frecuencia de actividad sexual no se relacionaron directamente con los cambios en la excitación sexual subjetiva, sin embargo, sí se encontró una interacción entre ambas variables y la respuesta genital; en las mujeres que reportaban actividad sexual más de una vez por semana, niveles más altos de CRP se asociaron con una menor magnitud de la respuesta genital y un mayor tiempo para alcanzar la respuesta vaginal máxima, en cambio, entre las mujeres que reportaban actividad sexual una vez por semana o menos, niveles más altos de CRP se asociaron con una mayor magnitud de la respuesta genital y un menor tiempo para alcanzar la respuesta máxima.
En conjunto, ambos estudios muestran que la respuesta sexual involucra diferentes procesos fisiológicos que pueden verse relacionados con el estado general del organismo; estos hallazgos resaltan la importancia de estudiar las conductas sexuales considerando tanto las respuestas fisiológicos como la experiencia subjetiva.
Técnicas para medir la conducta sexual
En relación con las técnicas empleadas para evaluar la respuesta sexual, la investigación psicofisiológica ha recurrido tanto a medidas subjetivas como a indicadores fisiológicos de la excitación sexual. Las medidas subjetivas permiten identificar la percepción que tiene la persona sobre su propio nivel de excitación, mientras que las medidas genitales permiten registrar cambios fisiológicos asociados a esta respuesta. En este sentido, Chivers et al. (2010), mediante un metaanálisis de 132 estudios de laboratorio, analizaron la correspondencia entre las medidas de excitación sexual autoinformada y las medidas fisiológicas genitales. Entre las técnicas identificadas se encuentran la fotopletismografía vaginal y la termografía para evaluar la respuesta genital femenina, así como diferentes dispositivos de pletismografía para registrar cambios en la respuesta genital masculina. Los autores señalan que la relación entre la respuesta subjetiva y la fisiológica no siempre es equivalente, por lo que la utilización conjunta de ambas medidas permite obtener una evaluación más amplia de la respuesta sexual (Chivers et al., 2010).
Dentro de las técnicas fisiológicas, la fotopletismografía ha sido utilizada para registrar cambios en el flujo sanguíneo genital asociados con la excitación sexual. Sin embargo, debido a que gran parte de las investigaciones en mujeres se había centrado en la respuesta vaginal, Mechelmans et al. (2020) desarrollaron y evaluaron un nuevo fotopletismógrafo destinado a medir la amplitud del pulso clitoriano. En un estudio piloto con 15 mujeres, los investigadores registraron simultáneamente la amplitud del pulso clitoriano, la amplitud del pulso vaginal y el nivel subjetivo de excitación mientras las participantes observaban estímulos eróticos, neutrales y relacionados con ansiedad. Los resultados mostraron que el dispositivo permitió detectar la respuesta del pulso clitoriano y que esta medida presentó una mayor correspondencia con los cambios en la intensidad de los estímulos sexuales y con la excitación sexual subjetiva que la medida vaginal utilizada en el estudio (Mechelmans et al., 2020). Estos hallazgos evidencian la importancia de seleccionar técnicas fisiológicas que permitan registrar de manera específica los cambios asociados con la excitación sexual, aspecto que puede continuar ampliándose mediante la incorporación de otras medidas psicofisiológicas y procedimientos de evaluación.
Bases neuroendocrinas del comportamiento afectivo y diferencias en el desarrollo sexual
Por otra parte, Verde et al. (2026) realizan una revisión sobre la relación entre las hormonas esteroideas, el desarrollo cerebral y la conducta afectiva, utilizando como modelo de análisis a personas con diferencias en el desarrollo sexual (DSD), particularmente hiperplasia suprarrenal congénita (CAH) y síndrome de insensibilidad completa a los andrógenos (CAIS). El artículo estudia cómo la exposición hormonal, especialmente a los andrógenos durante etapas prenatales sensibles, puede participar en la organización de redes neuronales relacionadas con la emoción y la motivación. Los autores diferencian entre efectos organizacionales, asociados con cambios relativamente duraderos producidos durante períodos críticos del desarrollo, y efectos activacionales, que corresponden a modificaciones más transitorias posteriores a la pubertad. Entre los hallazgos revisados se destaca que la variabilidad hormonal prenatal puede contribuir a diferencias en el comportamiento afectivo y en las redes neurales que lo sustentan; sin embargo, estos efectos no pueden atribuirse exclusivamente a las hormonas, porque interactúan con el sexo cromosómico, el momento de exposición hormonal, el desarrollo y factores psicosociales. Para la psicofisiología de la conducta sexual humana, el artículo es importante porque permite comprender que las hormonas sexuales no solamente producen respuestas fisiológicas inmediatas, sino que también pueden participar en la organización del cerebro y de los sistemas motivacionales relacionados con la conducta. Esto ayuda a integrar los componentes endocrinos, neurales, afectivos y sociales implicados en la sexualidad, evitando explicaciones exclusivamente hormonales o binarias (Verde et al., 2026).
Uso de anticonceptivos orales y elección de pareja
Por otro lado, Alvergne y Lummaa (2009) revisan la evidencia sobre la posible influencia de los anticonceptivos orales en las preferencias y elección de pareja en seres humanos. El artículo parte de la observación de que las preferencias de hombres y mujeres pueden variar durante el ciclo menstrual y analiza la hipótesis de que los cambios hormonales asociados con la ovulación influyen en la atracción y en determinados criterios de elección de pareja. Los autores señalan que durante la fase de mayor fertilidad algunas mujeres muestran mayor preferencia por características masculinas como masculinidad, simetría, dominancia y competitividad, consideradas posibles indicadores de calidad genética, mientras que durante otras fases pueden adquirir mayor relevancia características asociadas con beneficios materiales o con la inversión parental. El artículo también revisa evidencia de cambios en la percepción masculina de la atracción femenina durante el período fértil. A partir de esto, examina cómo la píldora anticonceptiva, al modificar el patrón hormonal natural del ciclo e inhibir la ovulación, podría alterar estas variaciones en las preferencias. Los autores plantean que esta modificación podría tener implicaciones para la elección de pareja, la satisfacción y estabilidad de las relaciones y los resultados reproductivos, aunque señalan que muchas de estas consecuencias permanecían como hipótesis que requerían investigación adicional. Para la psicofisiología de la conducta sexual humana, el artículo resulta relevante porque muestra cómo las fluctuaciones endocrinas pueden relacionarse con procesos psicológicos aparentemente complejos, como la atracción, el deseo y la selección de pareja. Además, permite estudiar la interacción entre fisiología reproductiva, percepción, motivación sexual y conducta social (Alvergne & Lummaa, 2009).
Posibles estrategias de evaluación o tratamiento
La investigación sobre la conducta sexual utiliza principalmente modelos biopsicosociales para diferenciar patrones clínicos disfuncionales o compulsivos de aquellos que se pueden considerar normativos, para ello se utilizan herramientas diagnósticas psicométricas y psicofisiológicas, intervenciones psicoterapéuticas, farmacológicas y sistémicas orientadas al bienestar sexual. Al evaluar en un contexto clínico la conducta sexual es importante diferenciar deseos elevados que no son patológicos y trastornos como el trastorno de conducta sexual compulsiva (TCSC) para evitar juicios moralesque patologicen practicas que pueden no ser heteronormativas o el consumo de pornografia per se (Briken et al., 2024).
Es por esto que se utilizan entrevistas semiestructuradas estandarizadas para conocer la historia psicosexual tanto individual como de pareja; en el contexto de la investigación tanto en laboratorio como en medicina forence, la evaluación se realiza mediante cuestionarios de autorreporte que incluyen preguntas sobre género, orientación sexual, intereses, fantasías y experiencias sexuales, complementados con registros objetivos de excitación como la pletismografia peneana y el seguimiento ocular (Demidova et al., 2019).
El objetivo de una intervención cuando se presentan problemas en la conducta sexual debe buscar restaurar la satisfacción del vinculo y una vida sexual positiva, se debe considerar el contexto en el que los síntomas se vuelven disfuncionales y las consecuencias, sus desencadenantes, factores de mantenimiento y como evoluciona este problema tanto en la conducta sexual en solitario como en pareja y/o relaciones extramaritales, de la misma forma se se debe considerar el papel de la cultura, religión y espiritualidad, las barreras personales y sociales como la vergüenza, culpa, estigma o presión social (Briken et al., 2024).
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